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monumento | historia

La historia del Castillo de Alaquàs, declarado Monumento Histórico y Artístico el 26 de abril de 1918, comprende según los últimos estudios realizados, cinco siglos en que ha sido testigo del paso de la historia.

Historia que empieza con la familia Vilaragut, que tuvo el señorío de Alaquàs desde 1373 durante casi cien años y que, según los restos encontrados por los arqueólogos, residió en una primera edificación construida en el siglo XIV. Varios propietarios tuvieron la posesión del señorío a lo largo de los siguientes años hasta que en las primeras décadas del siglo XVI, Don Jaime Garcia de Aguilar, jefe de una familia de juristas que ocuparon cargos relevantes durante la época del rey Juan II, tomó posesión en la plaza de Alaquàs (1501).

Durante el siglo XVI, gracias al incremento en las rentas de la familia, se construye el Castillo-Palacio de los Aguilar, hoy Castillo de Alaquàs, quedando diseñada la visión general del Castillo que nos ha llegado de la estructura tanto exterior como interior. El alzado queda configurado en cuatro plantas: la planta baja con uno de los pocos patios del renacimiento civil valenciano, el entresuelo con unos artesonados de diferentes acabados en cada una de las salas, la planta principal o noble donde se instalan unos de los más importantes conjuntos de pavimento cerámico, una parte muy importante de éstos realizados en Alaquàs, los más elaborados artesonados del Castillo, y el último nivel con una terraza. A la muerte de Don Jaime Garcia, el señorío pasa en herencia a sus hijos barones quedando en manos de Luis Pardo de la Casta, nieto de Don Jaime al quedar como único heredero.

Durante los primeros años del siglo XVII, los Pardo de la Casta veían como su situación socioeconómica iba en descenso, encontraran como salida el servicio a la monarquía mediante la carrera militar en los territorios en presencia española, como el del Ducado de Milán. Félix Pardo de la Casta, heredero de las propiedades de Alaquàs, pronto se integró en la ciudad de Cremona y poco después de llegar se casó con Margherita de Lodi, hija de una de las familias ricas de la región. Don Félix fue gobernador y castellano de Cremona durante trece años y, gracias a su matrimonio y a su cargo, ocupó un lugar relevante a la ciudad, convirtiéndose en un importante mecenas artístico que, finalmente, consolida en Cremona la rama italiana de la familia Pardo de la Casta-Manfredi.

A diferencia de sus familiares que la habían precedido, Félix Pardo de la Casta residió hasta el final de su vida en Cremona y nunca volvió a España. Murió en 1688 y su hija, Margarita Pardo de la Casta, se casó con el marqués Gian Battista Manfredi, transmitiendo a sus herederos los derechos sobre el señorío de Alaquàs que, de esta manera quedará unido a la familia italiana gestionándola mediante administradores con plenos poderes hasta la desaparición de los señoríos jurisdiccionales al siglo XIX.

A partir del siglo XX, la propiedad del Castillo pasó por varios titulares. Entre ellos, destaca la figura de Julio Giménez Lorca, que en 1911 es el propietario del Castillo de Alaquàs anunciándose en 1918 el derribo del Castillo para aprovechar sus materiales, principalmente la madera como elemento meramente comercial. La respuesta social fue inmediata, los intelectuales emplearan todos sus esfuerzos para impedir esta aberración; gracias a las gestiones de Mariano Benlliure que a través de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, conseguía que el 26 de abril el Rey Alfonso XIII firmara una Real Orden según la cual el edificio era declarado para su salvaguardia Monumento Histórico y Artístico. En 1922 se publicó por parte del Centro de Cultura Valenciana el libro, El Palacio Señorial de Alacuás de José Manuel Cortina Pérez y Vicente Ferrán Salvador donde se recoge el primer estudio multidisciplinar que simboliza la consecución de la declaración como Monumento Histórico y Artístico del Castillo. Pese a ello, el año 1928, y de manera clandestina, se produjo el derribo parcial de la torre noroeste.

Durante los primeros años del siglo XX el Castillo es propiedad de Vicente Gil Roca que al morir le deja en herencia a su familia en diferentes particiones, que progresivamente va adquiriendo la familia Lassala, de mucha relevancia en Valencia, hasta que en 1940 adquieren la totalidad de la propiedad. Bernardo Lassala, destacado miembro de esta familia, llega a desarrollar el cargo de Presidente de la Diputación Provincial, convirtiéndose en uno de los principales referentes del franquismo valenciano.

El primer Ayuntamiento democrático en abril de 1979, presidido por Albert Taberner, y con su impulso, inició un largo proceso que tenía como objetivo la recuperación del Castillo como espacio público, y se exigió a la familia Lassala un horario mínimo de apertura al público y se planteó ya la primera hipótesis de compra del Castillo por parte del Ayuntamiento. Coincidiendo con este proceso y con el cuarto centenario de la construcción del Castillo, se llevaron a cabo diferentes actos conmemorativos: destacamos que en 1982 se colocó la placa del cuatrocientos aniversario y se reeditó el libro de José M. Manuel Cortina Pérez El Palacio Señorial de Alacuás, en esta ocasión complementado por un detallado estudio histórico de Enric Juan Redal, historiador e importante estudioso de la historia de Alaquàs.

En 1999, el Ayuntamiento de Alaquàs inicia las gestiones necesarias para definir el uso público del Castillo, con independencia de la titularidad, como portavoz de las peticiones ciudadanas y de la totalidad de los colectivos ciudadanos de Alaquàs que lo sienten como propio. Estas gestiones estuvieron acompañadas por un intenso debate social con los más importantes referentes sociales y políticos de la comarca para conseguir que uno de los monumentos más importantes de la Comunidad Valenciana y un singular referente en la arquitectura del renacimiento civil valenciano y de toda España estuviere a total disposición de los ciudadanos y ciudadanas, convirtiéndose en los verdaderos propietarios.

En el Pleno de la Corporación del 13 de junio de 2002 se produce la aprobación de la expropiación del Castillo y la solicitud a la Generalitat Valenciana de la aprobación para poder ocupar urgentemente el Castillo.
El Consejo de la Generalidat, bajo la presidencia de José Luis Olivas, da su aprobación el 19 de noviembre. El 3 de enero de 2003, con el apoyo y la aprobación de todas las administraciones públicas, el Ayuntamiento consigue la ocupación del monumento que supuso un acontecimiento histórico de gran trascendencia y, después de siglos de propiedad privada, el monumento histórico más emblemático de nuestra ciudad pasaba a manos de las alaquaseras y los alaquaseros.

El 28 de febrero de 2003 se abrieron al público por primera vez las puertas del Castillo a todos los ciudadanos y ciudadanas, iniciándose así una nueva etapa como uno de los principales centros culturales de la Comunidad Valenciana. En breve, ocuparon las principales salas las exposiciones de pintura, escultura y fotografía del momento. “Picasso al Castillo” fue la muestra que inauguró la serie de grandes exposiciones, complementada con una programación teatral y musical como la audición del Stradivarius el Cremonese de 1715, cedido excepcionalmente por Cremona, ciudad hermanada con Alaquàs.

La Corporación inicia inmediatamente las tareas para la redacción del Plan Director del Monumento y el Proyecto de Rehabilitación y restauración. Para ello se compone un grupo multidisciplinar de expertos y técnicos calificados que realizan las labores de estudio arqueológico, de evaluación de los artesonados y los elementos cerámicos...

El Ayuntamiento de Alaquàs aprobó el Plan Director en el Pleno del 27 de mayo y, posteriormente, el Proyecto de Rehabilitación el 25 de agosto de 2005, iniciando los trabajos para la ejecución, hoy finalizados el 19 de marzo de 2007.

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