Exposición de pintura HARMONIA (pintura de paisaje) de Amparo Santamarina
La constitución del paisaje natural en objeto artístico es obra del ser humano y de su historia, es obra de la razón. La pintura de paisaje lleva a cabo una descripción de la mirada, y el paisaje como entidad autónoma, es una construcción cultural e ideológica. El hecho de interrogarnos sobre el paisaje presupone la necesidad de generar respuestas sobre el significado del mundo, querer averiguar de donde parten los conceptos de orden y armonía, o la relación existente entre estética y ciencia.
La pintura de paisaje, aunque planteada desde tiempos remotos, adquirió autonomía iconográfica en el siglo XVI, y tuvo una atención especial durante el romanticismo, en el cual, la poética de aquello sublime se une al poder superior de la naturaleza sobre el ser humano, haciendo de esta, mediante el paisaje, uno de sus temas predilectos.
La pintura de paisaje supone una sofisticación cultural, y en esta ocasión, el grado de síntesis deja fuera de la composición cualquier elemento que pueda distraernos de un objetivo consciente. Además, la supedita a la horizontal (el horizonte) como una dirección compositiva constructora de un espacio organizado pero no exento de sentimientos. Y el horizonte, como trazo definido en el plan, lo asociamos a cualquier idea de sugestión de continuidad, de alusión a la calma; como referente femenino, a la sostenibilidad del planeta o a la diosa tierra. De esta forma, la horizontal se convierte en la necesidad de racionalizar el espacio, en la orden y la fragmentación, para crear un universo propio en sus propias dimensiones.
Podamos ahora poseerlo y manejarlo. Un espacio expresivo convertido en una realidad tangible, en el cual cada uno construye su propio registro territorial y simbólico, construyendo un mundo de momentos plásticos de equilibrio.
Espacios de libertad y respeto por el medio ambiente, en el cual el fondo es la figura y la figura el fondo. Pinturas que conjugan a menudo la belleza apolínea (la orden) con la rapidez del trazo, la textura y la luminosidad del color; composiciones armónicas de paisajes vivos que más allá del formato, deseo que nos inviten a sumergirnos en su propio cosmos hasta fundirnos con estos.
Amparo Santamarina
Valencia, febrero 2019
Horario: Lunes a sábado de 11 a 14 h y de 17 a 21 h.
Del 29 de marzo al 27 de abril de 2019.

