La sala La Nova se sitúa en la planta principal, las pandas este y norte del castell. En ella se presenta dos elementos artísticos de especial valor y que pertenecen a la decoración original, como son: los artesonados y la pavimentación cerámica.
En el siglo XVI en esta sala se encontraban los aposentos privados de la Familia Pardo de la Casta y además de dos grandes salones que los utilizaban como comedores. Hoy en día es la estancia más importante de todas las salas expositivas porque en ella se han expuesto las colecciones de arte más destacadas que han llegado a nuestro castell.
En este nivel se encuentran los artesonados más complejos del castell. Estos elementos decorativos destacan por la calidad de su ejecución creando un efecto de profundidad en los casetones y en las diversas composiciones geométricas renacentistas.
La entrada a la sala La Nova está enmarcada con un arco conopial de piedra, formado por finas y estrechas columnas labradas. En su interior encontramos un espacio pequeño donde estaba la plata y la vajilla del señorío. Además tiene grandes ventanales con puertas de madera en el lado derecho y enfrente del acceso. A la izquierda hay otra puerta de madera que conecta a lo que era el gran salón.
En el pavimento de esta habitación se utiliza la cerámica del siglo XVIII con la técnica de la mano alzada. La composición está formada por cuatro losetas cuadradas de barro cocido ensambladas en forma romboidal y en el centro un azulejo con ornamentación vegetal. Se trata de una flor en amarillo, otras dos en forma de campanillas en azul con tres tallos y se completa esa representación con flores y hojas pequeñas. No es coetáneo a la construcción del edificio.
En este pequeño espacio es el único que no se ha utilizado un artesonado de madera, tiene una cubierta de estuco blanco y en los lados, envolviendo la habitación, una moldura dentada sobre una cenefa con motivos decorativos. Ésta está compuesta por una enredada parra, con sus típicas hojas y su fruto, la uva, junto a una serie de querubines. Los dibujos resaltan con su color blanco sobre un fondo gris.
Desde el anterior espacio accedemos a la sala de mayores dimensiones de este nivel, en la crujía recayente a la fachada.
Un elemento que puede pasar desapercibido en esta gran estancia y que se ha conservado, en el lado derecho, en la pared, es un grafiti de un pequeño pez.

Interior de la sala de Llegendes del Palau de Mossén Sorell de València. Cuadro de V. Poleró
El principal y más importante de todos los artesonados presenta veintisiete octógonos, formando en los lados laterales rombos y a su vez la unión de cuatro triángulos en relieve. Un artesonado similar es el que perteneciera al Palacio de Mossen Sorell. Una parte de éste elemento se ha podido recuperar y se encuentra en la Sala Goya del Museo de San Pío V, de Valencia. El acabado que presenta las molduras que lo forman es muy esmerado. Es comparable a la calidad de los artesonados del vestíbulo y sala contigua, sumamente cuidados.
El pavimento del gran segundo espacio de la sala La Nova tiene una variedad de azulejos que se encuentran protegidos por una lámina de plástico para su conservación. Está compuesto por una alfombra corrida cerrada por una cenefa compuesta formada por cinco filas de azulejos. Las bandas externas están compuestas por varias tipologías de azulejos y envuelven el motivo central formado por un solo tipo de elemento decorativo en azul sobre blanco. Este suelo es original aunque se observan algunos remiendos con azulejos de la misma época y del propio palacio que reciente hallazgos documentales los sitúan en el siglo XVIII.
La siguiente sala de este tramo era el salón de invierno por eso la existencia de una chimenea, hoy en día se encuentra tapada con un muro de pladur. En la parte superior a este elemento hay un enorme mural con la conmemoración de Nuño Pardo de la Casta que estuvo en la batalla de Lérida entre España, Cataluña y Francia, en la que resultó gravemente herido refugiándose en Valencia en ese momento. En este espacio quiso hacer constancia de este acontecimiento y de su visita al palacio de su difunto padre Luis, que en aquel momento pertenecía a su hermano Joan.
El pavimento presenta tres bandas de cenefa diferentes entre sí, que encierran un azulejo en azul y blanco con motivo geométrico formando un gran tapiz.
La última sala de este tramo tiene como pavimentación la misma composición y azulejos que el anterior espacio. Pero el artesonado ya no es el mismo, éste está formado por hexágonos en una trama rectangular y en sus intersecciones cuadradas con triángulos que completan estos elementos geométricos. Además de otros motivos decorativos de denticulado, puntas de diamante y bordones.
La siguiente estancia tiene un pavimento que no presenta cenefas y el motivo se conforma en base a hexágonos formados por azulejos cuadrados, recortados para que ajusten, y combinados mediante polígonos estrellados o hexágonos formados por azulejos romboidales de colores blanco, azul cobalto y verde. Dotan de un efecto óptico de volumen, en algunos casos.
El artesonado de esta sala es de madera, con 54 casetones cuadrados. Envolviendo todo este elemento con una moldura dentada, y delimitando cada uno de ellos, con puntas de diamantes.
El pavimento está compuesto por dos cenefas que engloban un gran tapiz central. La primera (de grandes dimensiones) está realizada por la combinación de azulejos romboidales formando un motivo trenzado, que se rompe en los laterales sur y este. Este trenzado se forma por rombos de color azul cobalto y morado manganeso. Parece ser la única sala que posee la cenefa de rombos completa, tal y como debió estar colocada originalmente. En los espacios internos y externos a este trenzado la combinación de los azulejos romboidales corresponde a diferentes modelos. Hay algunas reposiciones que se observa a simple vista que se corresponden al siglo XX.
El artesonado de madera está compuesto 37 casetones romboidales y en el interior de esta forma y envolviendo, una moldura dentada. Otro tipo de adorno son las puntas de diamantes que delimitan y bordean los rombos, y a su vez crea otras figuras geométricas como triángulos escalenos formando de nuevo nuevos rombos.
La última sala presenta un pavimento con una primera cenefa formada por dos líneas de azulejos tipo partido o “mitadat”. En la unión de cuatro de ellos se forma un rombo de color azul o verde, aunque en algunos se mezclan los colores, ya que la cenefa no es homogénea y tampoco siguen un orden. En los laterales norte y este de la sala, la cenefa está realizada con dos líneas de azulejos cuadrados monocromos en azul, blanco y otros en “mitadat” verde claro-verde oscuro.
El artesonado de esta pequeña habitación está compuesto por unos simples casetones. Al igual que los casos anteriores, se emplean como elementos de ornamentación los denticulados y las puntas de diamantes.
En esta última sala se encuentra una pequeña capilla cubierta por una bóveda, en la que se ha utilizado la técnica del esgrafiado para la decoración de roleos vegetales, diversas representaciones de aves y rostros de serafines. Los dibujos son de color blanco sobre un fondo rosado. La similitud con los esgrafiados de la Iglesia conduce a que corresponde a la misma época de finales del siglo XVII.
Respecto a su pavimento está compuesto por una serie de azulejos con diferentes tipos de flores y plantas sobre un fondo blanco. Envolviendo todo este conjunto una cenefa con dos grandes flores dibujadas en losas rectangulares. Esta representación tiene como fondo el blanco donde predominan los colores verde, azul y amarillo.