QR02 História

En 1238 el territorio de Alaquàs fue entregado por adjudicación del Rey Jaume I a Bernat de Castelló, según el Llibre de Repartiment, aunque días después cambió de parecer y lo donó a Ponce de Soler. Más tarde, a lo largo del siglo XIV, el señorío de esta localidad pasó por varias manos: las de los Escrivà, y a partir de 1373 las de los Vilaragut, que mantuvieron el señorío hasta su venta en 1458 a los Aguilar.

Su construcción se vio precedida de una profunda explanación de un área urbana consolidada desde el siglo XIV y con ella la antigua Casa Señorial. El objetivo fue el de emprender una gran reforma urbana que aspiraba no sólo a la construcción del castell, sino también a la edificación de la que años más tarde será la iglesia parroquial. Claustro-Galeria Superior C.JPG

Desde 1500 y hasta 1543 el señorío estuvo en manos de Jaume García de Aguilar y Almarich. Este personaje fue uno de los nobles más acaudalados del reino, casado en 1500 con Isabel Joan de Torres, de la que obtuvo una fuerte dote y en 1506 heredó todos los bienes de su suegro Berenguer Martí de Torres. Estas fuertes inyecciones de dinero pudieron ser el origen de la construcción del castell.

Los datos arqueológicos parecen estar en la línea de estos hechos, por lo que ahora sabemos que el castell se construyó bajo el señorío de Jaume García de Aguilar y Almarich a inicios del siglo XVI. Se edificó hacia Oriente, donde nace el sol.

El castell se empezó a construir por Jaume García Aguilar pero la parte más importante de la construcción y la probable finalización la hizo Gaspar García de Aguilar, su hijo.

A Jaume García de Aguilar y Amalrich le sucedió su segundo hijo Gaspar, su heredero universal. Melchor era el siguiente llamado al vínculo establecido por su padre y el primogénito Berenguer Martí de Torres de Aguilar, en tercer lugar. Gaspar murió el 25 de enero de 1584 sin descendencia, del mismo modo que Melchor y Berenguer.

Joan Pardo de la Casta, Alcalde del reino de Valencia y persona que por sus ideas austracistas se exilió en Barcelona después de la batalla de Almansa y murió en aquella ciudad defendiendo la forma de gobierno pactista propio de la Corona de Aragón.

Es el último señor de Alaquàs del siglo XVII. El señorío pasará mucho más tarde a los herederos de Félix Pardo de la Casta (hacia el 1773).

Joan Pardo de la Casta organizó una de las últimas grandes academias de las letras: la “Academia a las señoras», de 1698.

La expulsión de la comunidad morisca en 1609 tuvo consecuencias económicas importantes en todo el Reino y también en Alaquàs. A partir de entonces los Pardo de la Casta vieron como su situación socioeconómica iba en descenso y encontraron como salida el servicio a la monarquía mediante la carrera militar. No fue hasta la llegada de Baltasar Pardo de la Casta, tercero en el Marquesado, cuando la familia pudo rehacerse y recuperar su prestigio. El Ducado de Milán fue el destino de Félix Pardo de la Casta, heredero de las propiedades de Alaquàs, pronto se integró en la ciudad de Cremona y poco tiempo después de llegar se casó con Margherita de Lodi, hija de una de las familias ricas de la región. Don Félix fue gobernador de Cremona durante trece años y gracias a su matrimonio y a su cargo, ocupó un lugar relevante en la ciudad, convirtiéndose en un importante mecenas artístico que consolidó la rama italiana de la familia Pardo de la Casta-Manfredi.

A diferencia de las familias que le habían precedido, Félix Pardo de la Casta residió hasta el final de su vida en Cremona y nunca volvió a España. Murió en 1688 y su hija, Margarita Pardo de la Casta, se casó con el marqués Gian Battista Manfredi, transmitiendo en su herencia los derechos sobre el señorío de Alaquàs que, de esta manera quedó unido a la familia italiana gestionándolo mediante administradores con plenos poderes hasta la desaparición de los señoríos jurisdiccionales en el siglo XIX.

El intento de venta en 1918 para aprovechar sus materiales, principalmente, su madera, como elemento comercial, provocó una respuesta social inmediata y el colectivo intelectual empleó todos sus esfuerzos para impedir esta aberración. Gracias a las gestiones de Mariano Benlliure, a través de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, se conseguía que el 26 de abril de 1918 el Rey Alfonso XIII firmara una Real Orden según la cual el castell d’Alaquàs era declarado para su salvaguarda Monumento Histórico y Artístico Nacional.

En 1922 se publicó por parte del Centro de Cultura Valenciana el libro “El Palacio Señorial de Alacuás” de José María Manuel Cortina Pérez y Vicente Ferrán Salvador donde se recoge el primer estudio multidisciplinar que simboliza la consecución de la declaración como Monumento Histórico y Artístico. Pese a ello, en el año 1928, y de manera clandestina, se produjo el derribo parcial de la torre noroeste por parte del propietario del castell.

Durante los primeros años del siglo XX esta fortaleza es propiedad de diferentes personas, hasta que el primer Ayuntamiento democrático en abril de 1979, presidido por Albert Taberner, impulsó e inició un largo proceso que tenía como objetivo su recuperación como espacio público.

El Ayuntamiento de Alaquàs inició las gestiones necesarias para definir el uso público del castell en 1999. Estos trámites estuvieron acompañados por un intenso debate social con los más importantes referentes sociales y políticos de la comarca para conseguir que uno de los monumentos más importantes de la Comunitat Valenciana y un singular referente en la arquitectura del renacimiento civil valenciano y de toda España estuviese a total disposición de la ciudadanía, convirtiéndose en la verdadera propietaria. Además en este mismo año, el 1 de diciembre fue catalogado como Bien de Interés Cultural.

En el Pleno de la Corporación del 13 de junio de 2002 se produjo la aprobación de la expropiación del castell y la solicitud a la Generalitat Valenciana para poder ocuparlo urgentemente. El Consell de la Generalitat dio su conformidad el 19 de noviembre de este mismo año.

El 3 de enero de 2003, con el apoyo y la aprobación de todas las administraciones públicas, el Ayuntamiento consiguió la ocupación del monumento, momento que supuso un acontecimiento histórico de gran trascendencia, ya que tras siglos de propiedad privada, pasaba a manos de los ciudadanos y ciudadanas.

Más tarde, el 28 de febrero de 2003 se abrieron al público por primera vez las puertas del castell, iniciándose así una nueva etapa y convirtiéndose en uno de los principales centros culturales de la Comunitat Valenciana. En poco tiempo ocuparon las principales salas de exposiciones de pintura, escultura y fotografía del momento, así como en su claustro, donde se realizó una extensa e importante programación teatral y musical.

La Corporación inició inmediatamente las tareas para la redacción del Plan Director del Monumento y el Proyecto de Rehabilitación y Restauración. Para ello se formó un grupo multidisciplinar de personas expertas y técnicas cualificadas que realizaron las labores de estudio arqueológico e histórico, de evaluación de los artesonados y de los elementos cerámicos.

El Ayuntamiento de Alaquàs aprobó el Proyecto de Rehabilitación el 25 de agosto de 2005, iniciando los trabajos para su ejecución y finalizándose el 19 de marzo de 2007.

A lo largo de la historia del castell cada uno de los espacios han visto modificadas las primitivas y desactualizadas funciones. A continuación en cada una de las plantas observaremos esos cambios. En su momento este edificio llegó a ser un palacio señorial donde vivía la clase alta de Alaquàs, también una fábrica de alfombras y un espacio donde se celebraban banquetes de bodas.